Discúlpame

Discúlpame

11:23 pm. Leo, mientras intento conciliar el sueño, aunque a decir verdad mi comprensión es poca en este momento, he leído la misma página de este libro unas once veces y por más sencilla que parezca, mi mente, simplemente, tiene la atención esperando ese mensaje que sabe que no va a llegar.

Vaya día, pensé; empezó con el más cariñoso momento que he vivido, despertando mientras él me besaba la espalda; cada beso era una inyección de emociones nuevas directas al corazón, un espectáculo de fuegos artificiales que él no podía ver. No podía ser mejor, yo no podía estar más enamorada y se lo dejé saber, como una niña que hace caligrafía mientras dice te amo, repetida e incansablemente. Él también lo estaba, lo noté en sus ojos, su sonrisa lo delataba.

El café marcaba la hora para ir a trabajar, pero ninguno se quería separar. Si me preguntaran qué nos pasaba, y yo les diese una respuesta, ¡mentiría! Pero queríamos ser uno, dos almas en una energía de amor inigualable, sonrisas de ilusión, la ley de atracción sobre conversaciones de madrugada… en resumidas palabras, no sé qué nos pasaba, pero lo que sentía no tenía precedentes.

Quizás los sentimientos más profundos son aquellos que nos hacen volar más alto. Quizás también quien nos hace más vulnerables se lleva nuestros peores miedos.

—¿Puedes ver la distancia de arriba a abajo, de la profundidad del sentimiento a la altura de los cielos? ¿No te da miedo caer? —pregunté.

—Sí, un poco, pero será como todo vuelo, ¿no? Tiene sus altos y tendrá su turbulencia; puedes caer, claro está, pero me da más miedo no volar, y con él creo que puedo llegar al espacio y flotar. Somos nosotros los dueños y capitanes de la aeronave, nosotros decidimos el destino y cómo volar hacia él.

Ahora el día que empezó con besos disparados a mansalva directos al corazón, termina con palabras que no quisimos decir y sentimientos que no corresponden a como nos queremos sentir. No me quiero sentir así…

De este modo, en letras, el orgullo se despide de la noche, la tristeza acompaña al sueño, la esperanza de besos al despertar son mi anhelo, y mi único pensamiento eres tú.

Discúlpame… Te amo.

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Laura Chimaras

Laura Chimaras

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